Año de publicación: 2023.
Editorial Seix Barral. 335 pàgs.
Un sol canicular cae de manera inclemente sobre las agrestes tierras de nuestro páramo particular obligándonos a buscar buenas sombras en las que cobijarnos y lecturas refrescantes. Y para que saciéis hoy vuestros apetitos lectores estivales os traemos una reseña de lo más sugerente con El mago del Kremlin.
Debo deciros una cosa, mi acercamiento a la obra nace de la lectura previa de un artículo de política internacional en el diario en el que se recomienda esta novela. Inmediatamente se activó la curiosidad y rápidamente me hice con ella para evitar que el tiempo pasará y la sugerencia cayera en el olvido.
A partir de ahí debo de decir que mi intuición no se equivocaba y que El mago del Kremlin es una obra cautivadora. Veréis, el libro gira en torno a la figura de Vadim Baranov, de hecho la novela en sí es casi un soliloquio de este personaje.
Baranov, frustrado aspirante a dramaturgo en la Rusia postsoviética, es un personaje hermético del que poco se sabe, a excepción de que durante años ha sido uno de los consejeros más cercanos a Vladímir Vladímirovich Putin -en la novela, el Zar-. Un buen día, un estudioso extranjero afincado en Moscú, es llevado ante él con el pretexto de compartir ideas y reflexiones sobre la literatura de Zamiatin, escritor del que Baranov también es admirador.
Argumentalmente este es el punto de partida de la novela. Sin embargo, para el autor, la novela es apenas un pretexto para realizar una precisa disección sobre la idiosincrasia y la política rusas de los últimos decenios. Así, a través del personaje, Giuliano da Empoli despliega sus profundos conocimientos del pensamiento, la cultura y los resortes del poder de la Rusia contemporánea.
Si nos fijamos en el año de publicación, no es difícil deducir que este libro aparece al calor de la guerra de Ucrania y aprovechando el interés que suelen despertar este tipo de conflictos en el gran público sobre las zonas afectadas, su historia, sus regímenes políticos, etcétera. Hasta ahí todo normal, una gran editorial sacando provecho de unos hechos de (triste) actualidad para lanzar una de sus publicaciones, nada nuevo por el frente.
Os digo todo esto porque he leído ese argumento en alguna reseña de algún blog, de cuyo criterio me suelo fiar bastante, como un debe de la novela. Y así sería si ese oportunismo editorial no fuera respaldado por el criterio y la solvencia de la obra.
Sin embargo, el autor, Giuliano da Empoli, se vale del hecho literario y la ficción para analizar los resortes del poder que operan en una Rusia cuyos códigos culturales nos resultan complejos de descifrar e incluso contradictorios a los occidentales. Unos códigos que surgen de la mezcla turbia de elementos de la Rusia ancestral, orgullosa, imperial y secular con las consecuencias y el influjo de la modernidad salvaje, desorganizada, ultracapitalista y abrasiva que invadió el país tras la caída de la Unión Soviética.
Todo lo anterior a mi juicio acerca a la novela, por momentos, a los límites del ensayo y el autor lo hace con mucha naturalidad, sin impostación, hilvanando de manera magistral pensamientos, reflexiones y sucesos reales.
El resultado de todo ello es, una novela interesante, si bien más en el fondo que en la forma, en el que Da Empoli nos ofrece la imagen de una Rusia, la de Putin, que funciona políticamente como un teatro chino, donde aquello que se proyecta, es más importante que el propio objeto proyectado cuyo tamaño se amplía hasta la desproporción creando sombras inquietantes.
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