miércoles, 9 de septiembre de 2020

LAS LEALTADES

Autora: Delphine de Vigan.
Zenda recomienda: Las lealtades, de Delphine de Vigan - Zenda


Año de Publicación: 2019.

Editorial Anagrama. 200 páginas.

Hoy traemos al Páramo Literario una buena novela de la autora francesa Delphine de Vigan, una obra coral protagonizada por Théo, un preadolescente de 13 años que sumerge en alcohol la enorme presión que sus padres -traumáticamente separados- ejercen sobre él. Su cómplice y amigo del colegio Mathis. La profesora de ambos Hélène cuya condición de persona maltratada -por su padre- le hace intuir que algo turbio y profundo se está cociendo en la vida de Théo, algo que se le escapa y la inquieta hasta la obsesión. Cierra el cuadro Cécile la madre de Mathis, que además añade una subtrama al argumento principal de la obra acerca de sus tortuosa relación marital y que enlaza perfectamente con la trama principal.

La autora, Delfin de Vigan, emerge en esta novela como una escritora sensible y capaz de diseccionar mediante la palabra los sentimientos y comportamientos humanos. La obra, además, supone una profunda reflexión sobre un término como el de lealtad, al cual, las más de las veces se le otorga un sentido positivo. Pero que, sin embargo, y como pone de manifiesto la novela tiene su contracara.

Según he leído en algún sitio este sería el primero de una serie de libros en los que De Vigan tiene como objetivo tratar sobre los diferentes comportamientos/sentimientos humanos. A poco que muestren una solvencia similar a la del libro que hoy se reseña, a buen seguro esta serie merecerá la pena. 

En resumen una obra bien escrita y accesible en lo estilístico, que aporta diferentes subjetividades a través de los cuatro personajes, enriqueciendo el conjunto, en lo formal. Conmovedora, profunda y reflexiva en lo argumental. Le seguiremos la pista en el futuro a su autora, Delphine de Vigan. 

martes, 21 de abril de 2020

viernes, 27 de marzo de 2020

domingo, 15 de marzo de 2020

lunes, 2 de marzo de 2020

miércoles, 20 de noviembre de 2019

BONUS TRACK

Hoy en el Páramo Literario celebramos que hemos superado ya las 3.000 visitas al blog, un objetivo difícil de pensar cuando empezamos allá por febrero de 2016 con aquella ya lejana reseña de Pyongiang de Guy Delisle.

Por este motivo planteamos un post especial en este blog, que los que nos conocen ya lo saben, y para los que no nos conocen es, ante todo, un blog en el que se habla de literatura mediante las reseñas que un servidor humildemente se atreve a colgar. Quería retomar aquí un tema que dentro de la literatura me ha fascinado y soliviantado a partes iguales, dependiendo de la ocasión; el título de los libros. En la reseña de El Cementerio de los Reyes Menores de Zoran Malkoc ya se pergeñaba una opinión al respecto. Sin embargo, me gustaría en la entrada de hoy ampliarla.

Así, el título de un libro puede ser, en mi opinión, una potente llave de acceso no sólo a un libro, sino incluso a la obra de un autor o autora, a una saga o cualesquiera otro artefacto que pueda servir a nuestra pasión lectora. Y digo todo ello porque, de igual manera que he sido capaz de leer libros -y algunos de ellos muy buenos- única y exclusivamente porque su título me resultaba sugerente, llamativo o cautivador. Tengo la persistente sensación de que también he dejado de lado grandes obras por el nulo efecto que ha producido el título sobre mí.

Considero que los autores y autoras -según sea el caso- han de ser capaces de crear ese título que sea a la vez aforismo y poesía, que sintetice, sugiera y atraiga al lector hacia su obra. El buen o mal gusto a la hora de titular una obra no es algo que a mi juicio pase o deba pasar inadvertido al lector, no al menos al perfil de lector crítico y con gustos formados.

El título de una obra literaria es, a mi juicio, lo que un pórtico de entrada a un templo. Tiene que atraer al fiel -el lector- a la vez que insinuar la belleza de lo que encontrará una vez traspasado el acceso al templo -el libro-. De esta manera, no es lo mismo acceder a la bella Catedral de Santiago por el majestuoso Pórtico de la Gloria que por la puerta trasera de la sacristía, a pesar de que ambas sean opciones validas a la misma finalidad, acceder al edificio. Y ahí reside la verdadera cualidad y trabajo del artista -el escritor- en sugerirnos, en susurrarnos mudamente que accedamos a conocer y a admirarnos con su historia...con su obra.

El Páramo Literario da las gracias a todas aquellas personas que con mayor o menor asiduidad os habéis acercado a nuestros inhóspitos parajes lectores. También me gustaría aprovechar para animaros a hacernos algún comentario sobre obras, entradas, reseñas o el blog en general y que hagáis llegar vuestra opinión que se agradece y no poco a este lado del Páramo -sólo si así lo tenéis a bien algun@. Salud y esperamos pronto tener más libros para reseñar.

Os dejo aquí algunas obras cuyos títulos me parecieron una obra de arte en miniatura:

Me llamo rojo. (Orhan Pamuk, premio nobel de literatura 2006)
La hija del Este (Clara Usón)
El cementerio de los Reyes menores. (Zoran Malkoc)
Los Pilares de la Tierra (Ken Follet)
El nombre de la Rosa (Umberto Eco)
El olvido que seremos (Héctor Abad Faciolince)


jueves, 21 de marzo de 2019